sábado, 6 de septiembre de 2008

Ai güana bi friki

Quiero ser una perra friki. Sí. Esa palabra le da un plus de clase, originalidad y modernidad, a cualquier cosa. No es que lo necesite. Pero hay que estar en la onda. Y cuando digo cualquier cosa lo digo con ánimo de ofender. Porque ahora, a quien viste mal no se le llama zarrapastroso, es un friki. Al que está como una puta cabra, se le llama friki. Al que se viste de Cheebaka para ir al cine -que digo yo cómo meterá la zarpa en las palomitas-, no se le llama volao, es un Friki -lo que huele a Star Wars siempre se escribe en mayúsculas-. Al que no tiene una sola habilidad social se le llama friki. A algunos maleducados, se les llama frikis. Los raros de cojones, ya no son más raros que un perro verde, son frikis. Al que lo más divertido que sabe hacer es separar los dedos índice y anular pa un lado y corazón y meñique pa otro no se le llama deformadito artrítico, se le llama friki. Al obsesionado por coleccionar córneas de los clics de famobil no se le llama enfermo, se le llama friki. ¡Incluso hay el día del orgullo friki! Pues yo no soy una perra inadaptada, mandona y descarada... simplemente, soy una perra friki.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Lulu,em pixo de riure,jajajaja!!!!què friki!
Tia Sílvia