miércoles, 3 de septiembre de 2008

Racismo textil

Mi humana está sorprendida. Otro humano, mayor de 7 años -y de 60- le ha reprendido el uso de unos pantalones “de origen o estética árabe”, teniendo en cuenta que es una cultura que castiga y denosta sistemáticamente a la mujer. Yo no entiendo muy bien esas palabras, pero al parecer el humano ha puesto a parir a los “moros”. Mi humana no ha perdido los papeles. No le ha dicho grrrrrr, como hubiera hecho yo, o, lo que es lo mismo en lenguaje humano: ¿le he pedido a usted su opinión sobre mi vestimenta y mis principios?. Mi humana, que en aras de la corrección suprema -que le ha costado, todo sea dicho, una fortuna en psicólogos-, en lugar de cagarse en su puta madre y de reprocharle que no le dejara leer en paz, le ha argumentado porque no podía poner de vuelta y media a toda una cultura, de una riqueza sin parangón, como quien critica a la Duquesa de Alba. También le ha dicho que la cultura occidental no estaba para enseñar derechos humanos ni ser ejemplo para nadie, verdad? El humano se ha ido asintiendo y sorprendido, no se si por no escuchar a mi humana en plan mitin, lo acertado del discurso o por la sorpresa de la reacción. Estoy segura de que esperaba un grrrrr. ¿Se podía esperar otra cosa de alguien que lleva unos pantalones de estética “árabe”?

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