martes, 6 de enero de 2009

Contar en besos

Dicen que los perros no sabemos lo que es mucho o poco tiempo.
Parece ser que, para nosotros, dos minutos o 8 horas es lo mismo.
Nos ahorramos así el desespero de ver como las horas pasan lentas hasta la llegada de aquel día que tanto ansiamos.
También nos ahorramos agobiarnos porque, una vez llega el día, los minutos pasan tan veloces como mi primo Coco persiguiendo a las palomas.
Dicen que a los perros nos da igual dos minutos que 8 horas.
Es cierto que no podemos leer un reloj. Esa curiosa forma de ordenarlo todo que tienen los humanos.
Pero yo creo que el imbécil que dijo que los perros no sabemos lo que es mucho o poco tiempo no ha estado encerrado en una jaula a 5 grados bajo cero en una protectora de Collserola. Y no precisamente 8 minutos.
Tal vez los perros no contamos en horas, en días o en meses.Tal vez contamos en desayunos, en mimos, en largas siestas o interminables paseos. Igual a los humanos os iría mejor si contaráis más en besos y menos en segundos. Igual.

viernes, 2 de enero de 2009

Pero yo no sudo

Navidad. Fin de año. Reyes. Luces. Regalos. Gente. Más gente. Escudella y carn d'olla. Roscos de vino. Ahora, y durante todo el año, hay cosas que me gustan y cosas que no. Me gusta la "pilota" del caldo. No me gusta que me agasajen las personas a las que no he invitado a entrar en mi manada. Me gustan las cosas que siguen unas pautas, unas normas. Por eso, me gustan los rituales. Como ir cada día de paseo a la misma hora. Estas fiestas humanas son un ritual. Todos saben cómo empiezan y cómo acaban. Yo también. No hay sorpresas. Mejor. Está todo escrito, pactado. No hay peligro. La Navidad no está hecha para los intrépidos. Si pudiera diría que a mí, toda esta parafernalia me la suda. Pero, claro, yo no sudo.