jueves, 15 de abril de 2010

Horizonte

Me levanto, estilosa, con movimientos perfectos y felinos, a pesar de proceder de la especie de los canis lupus. Me siento, altiva, en un gesto que hace recordar a las esculturas egipcias que protegían la entrada a las pirámides. Miro al horizonte mientras mi humana escudriña mi mente, imaginándome sumergida en los más elevados pensamientos. Y yo, pobre de mí, sólo estoy concentrada en una única cosa: la mosca que acaba de entrar por la ventana.

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