martes, 20 de abril de 2010

¿Hijos de perra?

Tiene gracia la expresión. Hace unos días, uno de mis humanos favoritos pegó un frenazo en plena autovía, hasta quedarse totalmente parado, para no atropellar a un perro que, totalmente desorientado, la cruzaba como buenamente le permitía su pánico. El resto de humanos conductores que circulaban por ahí en ese momento tuvieron los mismos buenos reflejos y el pobre perro y mi familia resultaron, milagrosamente, ilesos. Permitidme que, pasado el susto, me ponga grosera y pida por favor que a las personas que abandonan animales -en la carretera, en un contenedor o en una caja en medio de la calle- se les llame por su nombre: hijos de puta.

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